Director de LIJTMAER Propiedades, una empresa  con la que lanzado a la aventura de hacer negocios, hizo historia desde su llegada a Punta del Este hace cuarenta años.

Paso a paso, día a día, fue construyendo un imperio con base de afán, osadía y propósito, con el brío que aún lo caracteriza.

Sin tiempo que perder tras un escritorio, salió una y otra vez al encuentro con la oportunidad, allí donde se encontrara, abordó veraneantes maravillados con el lugar, en la playa, en la rambla del puerto, en conocidas y emblemáticas cafeterías puntaesteñas, parados frente a alguna propiedad, en estado contemplativo, fascinados,… y los hizo dueños de un pedacito de Punta del Este.

Ofreció confianza, fue diligente y ganó clientes leales y también a sus herederos.

Ofreció lugares cerca de su persona, entregó herramientas, conocimiento y ganó equipo, variable, pero siempre entrañable; co-protagonistas del éxito que lo acompaña desde siempre, y por siempre porque su esencia no le admite lo contrario a pesar de las circunstancias.