Que hicimos con el paquete de tiempo que adquirimos con la vida?
Qué hacemos con el tiempo que transcurre?
Qué vamos a hacer con el tiempo que nos queda?

La vida y el tiempo empezaron a correr al momento de nuestra existencia.
La vida fue desarrollándose sobre el tiempo, avanzando, enriqueciéndose, y el tiempo consumiéndose en el devenir de la vida.

Eventualmente surgen vacíos e intermitentemente aparecen preguntas, desde el mismo centro del ser, interrogantes, a veces sin respuestas, demandas que anticipan el momento de una revisión.

Por qué? Por qué no puedo? Por qué no avanzo? Por qué no logro? Por qué no gano? Por qué no hago? Por qué no alcanzo? Por qué no produzco? Por qué no crezco?

Amerita entonces una reflexión. Echar una mirada al uso del tiempo pasado, ver que se hizo con el tiempo vivido, en que se gastó, en qué se invirtió, en que se perdió.

Porque el tiempo bien aprovechado no provoca curiosidad, sino disfrute. Ese tiempo no cuestiona.

Pero las faltas opacan el disfrute, la belleza, la grandeza y la abundancia que no podemos apreciar si no estamos completos; esas frustraciones requieren atención, como el dolor, cuando se manifiesta emocionalmente o fisicamente, demandan una caricia al alma o cuidado especial al cuerpo.

Es preciso  hacer un repaso del tiempo pasado, planificar el tiempo presente y administrar de la mejor manera el tiempo que se aproxima.

Cómo se perdió y cómo aún se nos escurre el tiempo?

Identifiquemos distracciones o acciones que consumieron tiempo pasado o que disipan tiempo presente. Por ejemplo: horas de telenovelas, noticias, críticas, charlas banales, trivialidades, relaciones tóxicas, discusiones,  vicios, malas juntas, grupos de whatsapp, redes sociales, salidas, excesos,… Sean estas u otras, prestemos atención de ahora en adelante.

Cómo atender lo verdaderamente importante?

Clasifiquemos prioridades y enumeremos por orden de importancia según intereses u objetivos. Por ejemplo: desarrollo personal, profesión, capacitación, idiomas, salud, pareja, familia, deporte, proyecto de negocio, especialización, lectura, meditación, diario personal, hábitos saludables, labor social,…

Reconocidas las prioridades, es preciso ordenarlas y atenderlas. Para eso es necesario aplicar metodología y planificar el día a día. Stephen Covey, autor de ¨Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, nombrado “libro de negocios más influyente del siglo XX” y uno de los diez  libros de gestión empresarial más relevantes de todos los tiempos, propone cuatro cuadrantes para gestionar el tiempo:

lo Importante Urgente (lo atendemos inmediatamente)
lo Importante No Urgente (lo agendamos)
lo No Importante Urgente (lo podemos delegar)
lo No Importante Ni Urgente (lo postergamos)

 

Este cuadrante funciona muy bien cuando lo usamos diariamente o semanalmente. Veremos que las tareas o acciones van a ir moviéndose según nuestra necesidad u objetivo, y lo iremos adaptando siempre bajo el mismo método de prioridades.

Tengamos presente que el tiempo que no usamos a favor, se pierde, y no hay forma de recuperarlo.

 

 

Punta del Este AL TROTE promueve y contribuye al cambio.

Asistencia para planificación y gestión del tiempo.
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